¿Cómo tratar de reducir la incidencia lesional del ligamento cruzado anterior? - Instituto Deporte y Vida

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Revista Deporte y Vida

¿Cómo tratar de reducir la incidencia lesional del ligamento cruzado anterior?

01 Septiembre 2022

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es una lesión bastante común y puede producirse tanto por mecanismos de contacto como de no contacto. Especialmente en aquellos deportes donde hay aterrizajes, cambios de dirección o desaceleraciones.

Cada año se registra un gran número de lesiones del LCA (80.000 al año sólo en EE.UU.) (1)el 70% de las cuales se producen en situaciones sin contacto (2). Esto es importante porque en las lesiones sin contacto es donde mayor posibilidad de intervención tenemos. También se sabe que, la incidencia de las lesiones del LCA es mayor en mujeres que en los hombres. Además, los estudios nos muestran que se dan más lesiones en partidos o competiciones que entrenamientos (3).

Antes de que siga leyendo, déjenos advertirle que este tema es tan denso que se escapa de las dimensiones de este artículo. Por lo que lo que leerá a continuación serán las ideas principales -basadas en la literatura más reciente- sobre cómo intentar reducir la incidencia de lesiones de Ligamento Cruzado Anterior basándonos en aquellos aspectos que podemos controlar.

Además de las diferencias mencionadas anteriormente, también encontramos diferencias en cuanto a incidencia lesional entre diferentes subgrupos de población, como podemos ver en la siguiente figura:

 

Figura 1. Resumen de meta-análisis de incidencia de lesiones seleccionados por horas de juego. (8)

 

Las incidencia (por 1000 horas de exposición) se calculan con la siguiente fórmula:

¿Cuál es el mecanismo principal de lesión?

Para comprender mejor el mecanismo de las lesiones del LCA sin contacto, varios estudios han identificado posiciones del cuerpo claves que se repiten tras visualizaciones de las lesiones del LCA sin contacto. Por ejemplo, se ha observado la inclinación del lado opuesto del tronco en numerosos incidentes del LCA en mujeres atletas (4). Se ha observado también que la cadera abduce y flexiona en el 86% y el 96% (respectivamente) de las lesiones del LCA sin contacto, en jugadores de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) (5). Además, una máxima extensión de la rodilla es una característica destacada en las roturas del LCA sin contacto en el fútbol americano (5), el rugby de élite (6) y el balonmano (6). La abducción de la rodilla se observó en 11/12 incidentes del LCA sin contacto en el balonmano (con rotación tibial), en el 92% de las lesiones del LCA sin contacto en el fútbol americano (5) y en jugadores de baloncesto lesionados (7). En lo que respecta al pie, el aterrizaje con el talón fue una característica observada sistemáticamente en el rugby (90% de los casos) (6) y en el baloncesto (7). Por último, se ha observado que tobillo/pie se apoya en eversión, es decir, girándose hacia la cara interna en el 90% de las lesiones del LCA sin contacto en la NFL (5). Todo lo anterior detallan un fenómeno descrito por primera vez por Hewett como "valgo dinámico" (4) que se ha identificado como un patrón de movimiento que contribuye a las lesiones del LCA sin contacto. 

¿Qué podemos hacer para intentar reducir el riesgo?

Entrenar la biomecánica de los principales movimientos: aterrizajes, cambios de dirección, sprines. Tratando de automatizar un patrón de movimiento más “seguro” en dichos desplazamientos, evitando justamente los mecanismos con mayor riesgo mencionados en el apartado anterior. De la misma forma, sería interesante entrenar los patrones de movimiento mencionados anteriormente en condiciones de fatiga, porque en el deporte se producen dichos movimientos a altas intensidades y tras esfuerzos grandes; y porque se ha observado que en situaciones de fatiga hay alteraciones en el control motor y activación muscular (9).

- Entrenar fuerza. En este metanálisis (10) se observó que el entrenamiento de fuerza redujo las lesiones deportivas a menos de 1/3 y las lesiones por sobrecarga pudieron reducirse casi a la mitad. Por tanto, podemos decir que el entrenamiento de fuerza es el método preventivo más potente. En el siguiente diagrama se puede observar como el entrenamiento de fuerza tiene un mayor efecto que el resto de programas con los que se compara.

 

Figura 2. Los estudios que usaron estiramientos se indican en rojo, los estudios de ejercicios de propiocepción en amarillo, el entrenamiento de fuerza en verde y los estudios de multicomponente en azul. (10)

- Se ha establecido que la relación de compensación entre isquiosurales y cuádriceps (ratio H:Q) no sólo ayuda a prevenir daños en los músculos posteriores del muslo, sino que también ayuda a reducir la tensión en el LCA de la rodilla (11). Existiendo diferencias entre hombres y mujeres tanto en ese ratio H:Q como en la forma de activarse a nivel muscular isquios y cuádriceps. Si te interesa concretamente este tema puedes leer el artículo que habla sobre ello aquí. Por tanto, una estrategia interesante, sería incluir con mayor volumen o frecuencia ejercicios que tengan una mayor incidencia sobre la musculatura posterior de miembros inferiores. Aquellos ejercicios dominantes de cadera tipo peso muerto, hip thrust y sus variantes pueden no solo ser interesante, sino claves para reducir la descompensación isquios-cuádriceps y tratar de minimizar así la incidencia lesional del LCA. 

-  Alimentarse y descansar bien. La nutrición tiene un papel muy importante en la prevención de lesiones y la mejora del proceso de recuperación debido a su efecto en el bienestar físico y psicológico general del atleta y a la mejora de la cicatrización de los tejidos (12). En particular, la ingesta de aminoácidos y proteínas, los antioxidantes, la creatina y el omega-3 reciben una atención especial debido a sus funciones terapéuticas en la prevención de la pérdida muscular y la resistencia anabólica, así como en la de la curación de lesiones. Respecto al descanso el siguiente estudio (13) señala:

  • El sueño insuficiente y la mala calidad del sueño son frecuentes entre los deportistas, debido principalmente a las exigencias de tiempo, las demandas físicas y las necesidades de mejorar.
  •  Los trastornos del sueño entre los deportistas tienen efectos adversos en el rendimiento físico, el rendimiento mental, el riesgo de lesiones y la recuperación, y la salud mental.
  •  Se ha demostrado que las intervenciones sobre el sueño entre los deportistas mejoran la fuerza y la velocidad, el rendimiento cognitivo y el tiempo de reacción y la salud mental. 

Como conclusión podemos decir que, aunque la lesión tenga un componente multifactorial cuyo control se escape de nuestras manos, sí que tenemos determinadas estrategias basadas en evidencia que podrían reducir la incidencia lesional. No podremos evitar que un deportista se lesione, pero ¿no le gustaría que su deportista tuviera un porcentaje algo menor de probabilidades de que se lesionara?

Artículo Deporte y Vida escrito por Raúl Nieto 

Bibliografía

  1. Griffin LY, Agel J, Albohm MJ, Arendt EA, Dick RW, Garrett WE, et al. Noncontact anterior cruciate ligament injuries: risk factors and prevention strategies. J Am Acad Orthop Surg. 2000;8(3):141–50.
  2. Boden BP, Sheehan FT, Torg JS, Hewett TE. Noncontact anterior cruciate ligament injuries: mechanisms and risk factors. The Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons. 2010;18(9):520–7
  3. Non-contact Anterior Cruciate Ligament Injury Epidemiology in Team-Ball Sports: A Systematic Review with Meta-analysis by Sex, Age, Sport, Participation Level, and Exposure Type
  4. Hewett TE, Torg JS, Boden BP. Video analysis of trunk and knee motion during non-contact anterior cruciate ligament injury in female athletes: lateral trunk and knee abduction motion are combined components of the injury mechanism. Br J Sports Med. 2009;43(6):417–22
  5. Johnston JT, Mandelbaum BR, Schub D, Rodeo SA, Matava MJ, Silvers- Granelli HJ, et al. Video analysis of anterior cruciate ligament tears in professional American football athletes. Am J Sports Med. 2018;46(4):862–8
  6. Montgomery C, Blackburn J, Withers D, Tierney G, Moran C, Simms C. Mechanisms of ACL injury in professional rugby union: a systematic video analysis of 36 cases. Br J Sports Med. 2018;52(15):994–1001.
  7. Boden BP, Torg JS, Knowles SB, Hewett TE. Video analysis of anterior cruciate ligament injury: abnormalities in hip and ankle kinematics. Am J Sports Med. 2009;37(2):252–9.
  8. Chia, L., De Oliveira Silva, D., Whalan, M. et al. Non-contact Anterior Cruciate Ligament Injury Epidemiology in Team-Ball Sports: A Systematic Review with Meta-analysis by Sex, Age, Sport, Participation Level, and Exposure Type. Sports Med (2022). https://doi.org/10.1007/s40279-022-01697-
  9. Bourne MN, Webster KE, Hewett TE. Is Fatigue a Risk Factor for Anterior Cruciate Ligament Rupture? Sports Med. 2019 Nov;49(11):1629-1635. doi: 10.1007/s40279-019-01134-5. PMID: 31183767.
  10. Lauersen, Jeppe & Bertelsen, Ditte & Andersen, Lars. (2013). The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. British journal of sports medicine. 48. 10.1136/bjsports-2013-092538.
  11. Markolf, K.L.; O’Neill, G.; Jackson, S.R.; McAllister, D.R. Effects of Applied Quadriceps and Hamstrings Muscle Loads on Forces in the Anterior and Posterior Cruciate Ligaments. Am. J. Sports Med. 2004, 32, 1144–1149.
  12. Turnagöl HH, Koşar ŞN, Güzel Y, Aktitiz S, Atakan MM. Nutritional Considerations for Injury Prevention and Recovery in Combat Sports. Nutrients. 2021 Dec 23;14(1):53. doi: 10.3390/nu14010053. PMID: 35010929; PMCID: PMC8746600.
  13. Sleep and Athletic Performance. Charest, Jonathan et al. Sleep Medicine Clinics, Volume 15, Issue 1, 41 – 57.

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